Cíclico

La vida se reduce a ello, a lo cíclico.

La alarma del despertador,

el perfume de tu pecho,

las aguas rugiendo bajo la ducha,

el aroma a café tostado.

Un beso, adiós, me voy.

 

La calma de la mañana,

las prisas de la gente,

el mar de fondo con su grandeza.

Los buenos días de siempre,

los quehaceres otra vez.

 

Las pantallas que acaparan,

la comida entre risas,

el frío de la noche temprana,

un poco de ejercicio,

cuídate, hasta mañana.

 

La cálida vuelta a casa,

las manos entrelazadas,

los fotogramas compartidos,

una dosis de abrazos y caricias.

Buenas noches, que duermas bien…