La nueva “filosofía”

Cuando te sientes bien y estás en paz contigo mism@ descubres nuevas facetas de la vida que no conocías. En mi caso, por ejemplo, he descubierto que los mensajes positivos o de superación son como las drogas: enganchan y te hacen sentir bien durante un tiempo, pero en el fondo sabes que algo no funciona bien.

Yo fui adicta durante un tiempo a la filosofía “¡hoy va a ser un gran día!” y “qué maravilloso es este mundo”, pero cuando te bajas de ese estado de ensoñación temporal te das cuenta de que no, el mundo es una basura en todos los sentidos. Y no hay ni que esconderlo, ni que esconderse. Hay que aceptarlo conforme es y actuar en consecuencia.

Habrá días mejores y peores en tu vida. Cuando aprendes eso, las frustraciones también son menores. Y lo mejor que se puede hacer es sobrellevarlo (con más humor, a poder ser), evitar que te tomen por idiota y rodearte de las mejores personas que encuentres para aprender de ellas.

Igual estoy equivocada, pero es lo que creo que nos puede ayudar a ser un poco más felices. No una taza con mensajes inútiles.

Imborrable

Ayer usó la tinta del dolor y la memoria.

Hoy utilizará la tinta de los sueños y el amor.

La primera permanecerá para siempre allá donde vaya;

la segunda, probablemente, no.

Pero no le importa:

prefiere gozar de la breve felicidad a vivir en la imborrable desdicha.

No me arrepiento

Un ejercicio de introspección.

En ocasiones es necesario echar la vista atrás y mirar en perspectiva nuestras acciones pasadas. Yo lo hago de vez en cuando y suelo encontrarme con respuestas que en su momento ignoraba o no quería ver: egoísmo, excusas, falta de madurez, impaciencia; también me encuentro con (in)conformismo, buenas y malas decisiones, momentos de lucidez…

Quizás con el tiempo continúe repitiendo alguna de estas acciones (o todas ellas, a modo de patrón), pero desde luego solo sé que seguiré aprendiendo de cada una de ellas; que intentaré mejorar todas las que sea posible mejorar; que haré lo posible por perfeccionar todas las que puedan ser perfeccionadas; y, sobre todo, lo que voy a intentar siempre es no arrepentirme de ninguna de ellas. Jamás.

Ser quien soy

Relato breve con el que me presenté al I Certamen Internacional de microrrelatos Simionema 2018

Acabar con el hartazgo de fingir. Borrar ese “yo” construido por todo el mundo, menos por mí. ¿Qué pasa si incumplo las malditas reglas no escritas?

Miro al frente y veo el mar, el único que entiende mi furia. Él recoge mis cábalas y se las lleva consigo, mientras las voces a mi alrededor intentan llevarme de vuelta.

¿Y la felicidad? No es más que otra construcción social que rompe los espejos de mi interior, sin dejar espacio a los sentimientos más recónditos, más humanos.

Vuelvo la vista al horizonte y, con la inmensidad del agua en movimiento, mis dudas se van aclarando: no quiero aparentar que soy feliz, no quiero ser como todo el mundo quiere que sea.

Quiero ser quien soy.