Pride

Déjame vivir

con mis gustos y preferencias,

aunque no sean como las tuyas,

aunque no las entiendas.

 

Déjame elegir

los lugares donde ir,

la ropa que yo quiera;

por mí no debes decidir.

 

Déjame cambiar,

cuando y como desee.

No es ninguna tontería.

Es mi cuerpo y mi mente.

 

Déjame amar

a quien yo prefiera,

aunque no sea como tú,

aunque no lo comprendas.

 

No me mires así;

en verdad somos iguales.

Haz por incluir(me).

Haz por no juzgar(me).

El silencio

Unos lo detestan y otros lo idolatran.

En compañía todos los evitan.

En soledad roza el placer prohibido.

Se puede fundir con el mar y con el viento.

Se puede confundir con la tristeza.

Tiene forma de animal salvaje, de hielo y de madrugada.

Su aroma es de campos de flores; de incienso.

Sabe al primer café de la mañana.

Sabe al primer beso.

Así es el silencio.

Miedos

¿Quién no tiene miedo(s)?

Miedo a salir.

Miedo a dejarse llevar.

A hablar ante decenas de personas.

Miedo a amar y a ser amado.

Miedo a sufrir.

 

Miedo a meterse en un agujero sin ventilación.

A entrar en una calle sin salida.

A fracasar.

Miedo a estar solo en casa.

O sola en cualquier lugar.

 

Miedo a morir.

Miedo al qué dirán.

A no ser igual que los demás.

A saltar desde las alturas.

Miedo a cambiar.

Aguas salvajes

Las que nunca pertenecerán a nadie.

(Versión I)

 

Paseo entre sus lindes,

descubro sus sorpresas.

Aspiro a ser.

 

Me adentro en los secretos

que guardan sus profundidades,

mas solo intento conocer.

 

Camino entre sus límites,

en busca de otras huellas,

aunque no las pueda ver.

 

Me pierdo en sus tormentas,

contenta con sus partes,

me conformo con creer.

 

Es el precio de ser libre,

aunque solo sea a destiempo,

aun sin querer.

 

 

(Versión II)

 

Entre sus límites camino

con una mezcla de miedo y esperanza,

en busca del tiempo perdido.

 

En sus profundidades me pierdo

con los secretos más íntimos

de quienes osan sus andanzas.

 

A sus olas sin dueño ni dueña me aproximo,

para imitar su movimiento

de aparente calma.

 

En sus mareas me arremolino,

y con los animales me encuentro

para unirme a su libre danza.

Cíclico

La vida se reduce a ello, a lo cíclico.

La alarma del despertador,

el perfume de tu pecho,

las aguas rugiendo bajo la ducha,

el aroma a café tostado.

Un beso, adiós, me voy.

 

La calma de la mañana,

las prisas de la gente,

el mar de fondo con su grandeza.

Los buenos días de siempre,

los quehaceres otra vez.

 

Las pantallas que acaparan,

la comida entre risas,

el frío de la noche temprana,

un poco de ejercicio,

cuídate, hasta mañana.

 

La cálida vuelta a casa,

las manos entrelazadas,

los fotogramas compartidos,

una dosis de abrazos y caricias.

Buenas noches, que duermas bien…

Viento de otoño

Poema con el que participo en el Concurso de Poesía “Otoño” de Zenda Libros

Sentada en nuestro viejo banco de madera
recuerdo nuestros besos
en las tardes de otoño,
con el viento arrastrando sus hojas de oro y tierra.

Aquí donde surgieron tus dudas,
y con la brisa meciendo montañas de hojas caídas,
te sigo esperando
después de tanto tiempo.

La madurez

Interpretación en forma de poema sobre esa gran etapa que nos adviene cuando menos lo esperamos, la de la madurez.

Madurar es que se te atragante el romanticismo.
El exceso de arrepentimiento.
La falta de tiempo.
El ego.
Es la soledad.
Es la otra perspectiva.
La que pensabas que no iba contigo.
La que viene para quedarse y no irse en la vida.
Son las decisiones que nos marcan para siempre.
Es la obligación de tener que elegir.
Es sufrir las consecuencias.
Y transigir.
Es padecer.
Aprender a golpes.
Pelear con uñas y dientes.
Es el proceso más duro, vivo y humano de crecer.