Dulce final

Mi vida ahora mismo se ciñe al silencio, al sonido de los niños y niñas jugando en la distancia. En el cielo se distinguen las últimas gaviotas que acompañan al sol en su despedida.

Cierro los ojos y siento el frío de la nieve en lo alto de las montañas. Frío. Nada más. Allí es donde quiero estar.

El filo del cuchillo me roza la piel y la humedad se desprende por todo mi cuerpo. Ya casi alcanzo el pico de las montañas. Cuesta respirar, pero sonrío cuando avisto mi meta a los lejos.