Labios distintos

En el momento menos pensado nuestra vida puede dar un giro radical, como le sucede a la protagonista de esta historia.

Todo empezó entre botellas de alcohol y música animada. Tras varios tragos, alguien propuso jugar a los desafíos. <<¡Vaya chorrada de adolescentes!>>, pensó. Sin embargo, ella no sabía que aquel dichoso juego iba a cambiar su vida.

Cuando la retaron a besar a otra mujer del grupo se negó de inmediato con actitud agresiva. Estaba a punto de marcharse de aquella estúpida fiesta que no le aportaba nada hasta que alguien dijo las palabras mágicas:

—¡Eres una cobarde!

Se paró en seco y volvió sobre sus pasos decidida. Siempre había sido la tímida del grupo y quería mostrar que era capaz de vencer su vergüenza.

—Que sí… Un pico y me largo a casa.

El alcohol contribuyó a que se lanzara de forma impulsiva hacia su amiga. Al rozar ambas bocas, su instinto hizo que se mantuvieran unidas. Descubrió que le estaba excitando besarla, aunque el resto de gente empezó a gritar y a echarse las manos a la cabeza mostrando su decepción. Entonces quiso apartarse de ella, pero no podía; una fuerza extraña se lo impedía.

Sus manos sudaban, sus mejillas ardían, estaba agobiada y no podía separar su boca de la de su amiga, hasta que despertó sobresaltada del sueño que había parecido una pesadilla. Se incorporó y rumió durante horas sobre la cama. Llevaba toda la vida engañándose a sí misma: aquellos no eran unos labios distintos. Aquellos labios le gustaban.

Se levantó de la cama decidida a contarlo, a ser ella misma y a dejar de esconderse. Lloró de emoción al pensarlo: empezaba a ser libre.