Retazos de una pandemia

A raíz de la crisis que nos persigue desde hace meses, nuestra visión sobre el mundo y sobre la vida está cambiando a pasos acelerados. Ahora valoramos cosas que antes ni pensábamos, como disfrutar más de la naturaleza o de la compañía de los nuestros. Y hasta aquí la parte más Happy Mind.

El coronavirus no solo es un fenómeno que afecta a nuestra salud durante un tiempo y que nos deja indiferentes después, es un giro drástico en nuestras vidas que nos hace cambiar como individuos y como sociedad.

Las diferencias sociales se acentúan, las distancias sociales aumentan, los problemas psicológicos se multiplican. Cada uno de nosotros nos hemos visto afectados por esta debacle que causará estragos en nuestra forma de vida y que será estudiada en el futuro por historiadores y sociólogos, como ya ha sucedido con otras pandemias como la peste negra.

¿Quién diría hace unos meses que el teletrabajo iba a adquirir la importancia que tiene en estos tiempos? ¿Quién iba a pensar en la importancia de leer, de informarse, de contrastar las noticias falsas que nos bombardean cada día? ¿Quién diría lo importante que es tener salud (y un buen sistema sanitario) para que todo vaya sobre ruedas? Nótese la ironía…

Quizá ahora y en el futuro debamos replantearnos nuestra forma de comunicarnos, de trabajar y de convivir, aunque muchas personas se aventuren a pensar que esto va a servir de poco y que, por mucho que queramos subsanar nuestros errores del presente y del pasado, la historia siempre se repite.

Al menos habrá que intentarlo.