Mar profundo

Entraste en mi vida sin que te lo pidiera, sin saber quién eras. Te confundí con un mal día, pero pasaba el tiempo y seguías presente. Eras impredecible y desagradable, no había forma de apartarte de mi camino. Me desafiabas y me machacabas psicológicamente hasta agotar todas mis fuerzas, hasta caer exhausta ante tus garras.

Me hiciste enfermar durante años. Pensé que ya no había salida, pues solo me traías soledad y oscuridad. Los miedos se multiplicaban, todas las alarmas de mi cuerpo saltaban. Nadie me entendía. No podía más. Me levantaba con desgana y me acostaba con tristeza. No había colores. No había sol, tan solo temor.

Mis sueños e ilusiones se desmoronaron. Arrasaste con todo, me dejaste sin nada en que poder apoyarme. En el espejo me enseñabas otra cara, otro cuerpo que no conocía. Era imposible reconocerme. «¿Esa soy yo?». «¡SÍ!», me contestabas una y otra vez, hasta que mi autoestima se fue por el lavabo y el rosado de mis mejillas se acabó evaporando.

Me sumergiste en un mar profundo y oscuro. En él me ahogué varias veces, y parecía hundirme cada vez más hacia adentro. Rocé el fondo, que era sombrío y silencioso. A punto estuve de quedarme allí para siempre. «No hay vuelta atrás»; «se acabó», me decías.

Un día abrí los ojos y atisbé un reguero de luz por el que guiarme. Parecía un pequeño hilo de esperanza. Nadé hasta allí con muchas dificultades, pues todo mi cuerpo pesaba demasiado, pero logré escapar de aquel mar oscuro al que me habías lanzado hacía mucho tiempo.

Salí a la superficie con fuerza y allí me quedé expectante, con miedo a que volvieras a aparecer. Solo conseguí atraerte de nuevo, incluso con más intensidad. Por supuesto, lo volviste a hacer: me atrapaste con tus sucias redes para devolverme al mar profundo y oscuro.

Por mucho que nadara e intentara escapar de allí, venías a por mí una y otra otra vez para lanzarme al abismo. Sin embargo, un día inesperado logré adelantarme a tus pasos y enfrentarme a ti cara a cara. Fue duro, pero logré ahuyentarte. Después lo volviste a intentar en otras ocasiones, pero yo ya estaba preparada para atacar.