Vísceras

Desnuda ante la oscuridad que precede a la tormenta y sacude la calma.

Con rasguños en brazos y pies por la lucha constante. Por el debate que nunca acaba entre lo bueno y lo malo, lo correcto y lo incorrecto.

El nudo en el estomago por las vísceras calientes, por la sangre que fluye de una parte a otra de las profundidades de la piel.

El grito ahogado. La rectitud que lo reprime cada vez que aparece.

Las lágrimas en silencio y la sensación de injusticia. El corazón quebrado de tanto anhelo y dolor.

La espera interminable por el capricho indecoroso.

El «quiéreme» que nunca llega.

La desesperación.

Caos

Me equilibro sobre mi cabeza con los pies apuntando al cielo. Unos van para allá, otros para acá. Se chocan y ni se miran. No escucho ninguna canción entera; las letras se entrecruzan sin sentido. Amor, te odio, vete por donde has venido.

Gente de veinte que vive como los de cuarenta. Gente de cuarenta que aparenta tener veinte. Influencers. Vintage. Cuarenta billetes de los grandes con veinte neuronas de las pequeñas. Muchas veces es proporcional. Exponencial a la inversa.

Quiero alzar el vuelo y me amarro con un ancla a lo más profundo. Predico la soledad mientras voy en busca de letras, voces y cuerpos. Contaminación con ruedas de caucho ecológico. Algodón de azúcar de caña integral. Mares de plástico.

Un poema a la “Esperanza” (y un regalo)

Hoy os comparto un fragmento de mi segunda novela, Esperanza. Es un poema que representa en cierta medida la trama que se desarrolla durante el libro y que he pensado que puede venir bien para estos días de confinamiento. Espero que lo disfrutéis (leed hasta el final, que hay una pequeña sorpresa…).

Poema a la esperanza

Ante la culpa y la tristeza
aparecerás algún día
llena de luz y color;
darás al pueblo la fuerza,
la valentía y el honor.

Creer en ti es lo que prima,
lo que da vida a nuestro ser.
¡Vamos, apresúrate!
Antes de que sea tarde,
no nos dejes otra vez.

Volverán los campos verdes,
sonarán campanas de libertad,
existirá el amor sin límites,
el respeto y la igualdad pesarán.

Fluirá el agua de río,
los animales ya no se esconderán,
la dignidad será adorada,
el ser humano renacerá.

Para amenizar estos días, desde hoy y hasta el lunes podréis descargar GRATIS “Esperanza” en versión kindle.

Mucha fuerza y ánimo para tod@s!

El ritual del vino

Con forma de ánfora en sus orígenes;

de barril en tabernas ruidosas;

de copa en bares finos.

 

Su olor estanco es a vinagre;

de madera, limón y manzana 

es su perfume en el cristal.

 

En la mano se refleja como un rubí o un diamante.

Lloran lágrimas cuando lo zarandeas.

Al trasluz es como el fondo del mar.

 

Se degusta con familia o amigos,

con pareja o con amantes.

Es el mejor regalo en soledad.

 

Sabe a la frescura de los cítricos,

al encanto de las uvas pasas

o al poder de muchos años de espera.

 

Siempre va antes del queso,

porque si no «te la pueden dar…».

Con chocolate —¿por qué no?— también se puede probar.

 

Tomarlo es un placer para muchos.

Una religión para otros.

Y para unos cuantos (me incluyo) se convierte en ritual.

Pronto…

Pronto podremos disfrutar del aroma de las flores ahora que la primavera ha despegado; pronto sentiremos el hormigueo del agua fría en nuestra piel.

Ya falta poco para que el sol abrigue nuestro rostro con sus rayos dorados. Ya queda poco para los abrazos, para los besos con los nuestros. 

Pronto sentiremos de nuevo el calor de sus manos. Pero ahora debemos ser fuertes. Más que nunca. Porque nos necesitan. Porque nos necesitamos.

Soñar despiertos

Contigo todo es calma,

y sueño,

y fuego.

No hay tiempo, ni nada que esconder.

Sabemos leer entre líneas,

mordernos sin lucha,

jugar a los acertijos.

Amarnos hasta la saciedad,

evadirnos de lo real;

soñar despiertos.

Los de ahora

¿Por qué tan selectivos?

Buscando el frente, nada más.

¿Por qué más destructivos?

Sin querer mirar atrás.

 

Nuestra guía en una caja 

fabricada por los de arriba,

con forma de alhaja

y de difícil salida.

 

Vivos creyentes con potestad

de negar lo “imposible”,

postrados ante su majestad,

la reina de lo invisible.

 

Conformes con media moneda

y bien hartos de sabiduría, 

aunque nos falte escuela

y afán de camaradería.

Libre

Sin cuerdas ni ataduras.
Sin reloj.
Tan solo mi cuerpo, mi mente y yo.

Salgo a correr y salgo a volar,
con pasaje de ida, pero no de vuelta.
Sin nada que decir y nada que pensar.

Allá donde el sol y el mar me esperan,
donde los árboles y las flores se asientan;
allí es donde la busco, y la encuentro.

Ya no hay vuelta atrás:
ni lágrimas que esconder,
ni sonrisas que regalar.

Pride

Déjame vivir

con mis gustos y preferencias,

aunque no sean como las tuyas,

aunque no las entiendas.

 

Déjame elegir

los lugares donde ir,

la ropa que yo quiera;

por mí no debes decidir.

 

Déjame cambiar,

cuando y como desee.

No es ninguna tontería.

Es mi cuerpo y mi mente.

 

Déjame amar

a quien yo prefiera,

aunque no sea como tú,

aunque no lo comprendas.

 

No me mires así;

en verdad somos iguales.

Haz por incluir(me).

Haz por no juzgar(me).

Imborrable

Ayer usó la tinta del dolor y la memoria.

Hoy utilizará la tinta de los sueños y el amor.

La primera permanecerá para siempre allá donde vaya;

la segunda, probablemente, no.

Pero no le importa:

prefiere gozar de la breve felicidad a vivir en la imborrable desdicha.