Nuevas sensaciones

Ha de pasar una catástrofe o una crisis como la de esta pandemia para que se pare el mundo y nos demos cuenta de las pequeñas bondades que nos rodean. También nos damos cuenta de lo contrario, pero eso lo dejamos para otro día…

En mi caso, por ejemplo, después de tanto tiempo encerrada en casa, me deleito con pequeños detalles que hasta el momento habían sido insignificantes para mí (o al menos estaba demasiado acostumbrada a ellos y no los valoraba lo suficiente):

  • La naturaleza que nos rodea.
  • El sonido del mar.
  • La lectura de un buen libro en papel (recomendado además por tu librería de confianza y no por reseñas más o menos impersonales de Amazon).
  • Una cerveza al aire libre en buena compañía.
  • Los encuentros con la familia y las amistades después de tantos días.

Me gustaría que estas sensaciones que estoy experimentando tras el confinamiento perduraran en el tiempo. Sé que será difícil porque, como ser humano que soy, en mi naturaleza está olvidar. Sé que me acostumbraré pronto.

Quizá la clave esté en saber parar de vez en cuando, en dejar que el ritmo frenético de nuestras vidas no nos controle, sino al revés, que seamos nosotros quienes llevemos la voz cantante.

¿Creéis que esto será posible?

Yo lo voy a intentar.