Conexión

Han estado a punto de abandonarse. Dos veces. Pero siempre hay algo, algún tipo de conexión que les impide separarse. Es demasiado fuerte y por eso siguen juntos. ¿Se trata del destino? ¿Es el amor (en el que muchos se empeñan en no creer)? A veces es muy duro. A veces duele demasiado. Pero piensa que es el precio que hay que pagar cuando se está enamorado.

El instinto

Primer piso. Portal número 7. La puerta derecha entreabierta. En el suelo un cadáver en decúbito prono. La víctima, una mujer joven vestida con falda y botines. No hay signos aparentes de violación o robo, por lo que parece un asesinato premeditado o promovido por motivos personales. «Otro caso de violencia de género no, por favor. Me ponen de muy mal humor», piensa la inspectora.

Ella y su compañero se acercan a la zona de la cabeza; su rostro delata unos treinta años de edad y el cuello presenta un corte transversal fino. «Seguramente murió asfixiada por un alambre», comenta su compañero. Su frente y sus manos están llenas de heridas. La víctima luchó antes de morir.

¿Entraba en casa justo cuando apareció su asesino? A priori no parece lógico, según piensa la inspectora, pues el ruido que habrían hecho a esas horas habría alertado a los vecinos. No obstante, si el asesino era rápido y fuerte, quizá pudo pasar desapercibido.

Otra posibilidad era que la mujer estuviese saliendo de casa y el asesino aprovechara para bloquearla cuando abrió la puerta. El instinto normalmente nos hace huir hacia un lugar seguro para escondernos, por lo que, al verse acorralada, la víctima intentó cerrar la puerta en las narices de quien la intentaba atacar.

No lo consiguió. En cualquier caso, la inspectora se encontraba ante otra víctima más que no había conseguido ganar la batalla.

Libre

Sin cuerdas ni ataduras.
Sin reloj.
Tan solo mi cuerpo, mi mente y yo.

Salgo a correr y salgo a volar,
con pasaje de ida, pero no de vuelta.
Sin nada que decir y nada que pensar.

Allá donde el sol y el mar me esperan,
donde los árboles y las flores se asientan;
allí es donde la busco, y la encuentro.

Ya no hay vuelta atrás:
ni lágrimas que esconder,
ni sonrisas que regalar.

Os presento «Esperanza», mi segunda novela de la saga «Los caminos de la lucha»

 

Sinopsis

lcle-esperanza-lanzamiento-blog

«Campos se mostraba elegante, capacitado, dominante de la situación pero sin resultar opresivo, haciendo uso de las buenas palabras y con un mensaje siempre próximo al pueblo. Había sabido encajar a la perfección en un país de caos, miedo y desesperación.
Nunca hablaba de la violencia como método de resolución, sino de tranquilidad y vuelta a la normalidad. Pero tanto maquillaje resultaba insuficiente cuando los cardenales eran incesantes y los oponentes del régimen, entre ellos mi hermana, empezaban a buscarle las cosquillas».

Booktrailer

Cómo conseguir esta novela

«Los caminos de la lucha: Esperanza» ya está disponible en librerías.

Si queréis que os envíe el libro a casa firmado y con marcapáginas de regalo aquí os dejo el enlace de acceso.

También disponible en Amazon Kindle (pinchando aquí).

Fe de erratas

Hace dos semanas publiqué el lanzamiento de mi segunda novela Los caminos de la lucha. Esperanza. A quienes ya tenéis el libro en vuestras manos, me gustaría informaros de unos errores ortotipográficos de los que nos hemos percatado una vez impreso el libro. Han sido pocos, pero hemos creído conveniente comunicarlo en esta fe de erratas.

¿El motivo? Es largo de contar pero, para resumir, hemos sido más de tres personas las que lo hemos revisado a conciencia (uno de ellos siendo corrector profesional y yo con el título, aunque no ejerzo) y, aun así, se nos han escapado. #RabiaAbsoluta

Os comparto a continuación los errores que hemos podido ver:

  • Pág. 27: —¿¡Pero, qué hacéis!?
  • Pág. 65: disputados.
  • Pág. 113: las aguja.
  • Pág. 163: decir. Siento (…).
  • Pág. 166: ida—. Los (…).
  • Pág. 178: eliminar “de la silla” .
  • Pág. 185: —carretera—.
  • Pág. 192: —Eran modelos (…).

Por favor, si os encontrais con algún error más durante la lectura, os agradecería muchísimo que me lo comunicarais por correo a sintiempoparaleer.relatos@gmail.com. De esta manera, podremos corregirlo para la siguiente edición (que espero que haya muchas…).

Dicho esto, espero que disfrutéis de la lectura y que nos perdonéis estos pequeños errores 😉

Gracias.

¡Saludos literarios!

Lanzamiento de mi segunda novela

No podemos irnos de vacaciones sin daros la noticia: ¡Ya tenemos fecha de lanzamiento de mi segunda novela!

La segunda parte de «Los caminos de la lucha» saldrá a la luz el 5 de septiembre para dar continuación a esta saga de suspense.

Nuevos personajes, nuevos paisajes y nuevas tramas conformarán este thriller político que mantendrá la esencia del primer libro: acción y emoción.

Por el momento no podemos adelantaros más, pero en septiembres os daremos todos los detalles. Mientras tanto, podéis abrir boca con la primera parte de la saga.

Que paséis un feliz mes de agosto y ¡que la lectura os acompañe!

Hasta la vuelta 😉

Vacaciones

Terminamos la relación pocos días antes. Era tóxica a niveles escandalosos, pero no sé por qué había tardado tanto en dar el paso. En otras ocasiones no había dudado ni un segundo, pero este chico egocéntrico e inmaduro me había atrapado con su palabrería barata y sus regalos insulsos.

Conducía el coche a un ritmo regular y tranquilo por las carreteras secundarias del norte de España. Era agosto, y por fin disfrutaba de mis ansiadas vacaciones. Esta vez decidí irme sola, pues me apetecía perderme entre la naturaleza y las playas semisalvajes para meditar.

Lo que más necesitaba en esos momentos era pensar con calma y hacer un balance de mi vida. Siempre eran las vísceras y las corazonadas las que hablaban por mí, así que tenía que ser más objetiva (o al menos eso era lo que decían los coaches vendehúmos de internet).

Tras regresar de mis pensamientos fugaces, me adentré en un puerto de montaña neblinoso con unas vistas espectaculares y decidí parar a tomar algo para reponer fuerzas mientras disfrutaba del paisaje. Tomé un refresco y un sándwich vegetal del hostal donde había pasado la noche y me sentí como nueva.

De forma repentina y por inercia miré el móvil sin cobertura y, para mi sorpresa, había un mensaje de él que no había visto aún:

«No puedo vivir sin ti. Por favor, dame otra oportunidad. Te quiero».

Mientras me reía y recordaba cuántas veces había leído mensajes así, apagué el móvil y lo lancé dentro de la mochila. «Qué original», pensé en voz alta.

Después, hice algunas anotaciones en mi libreta y respiré profundo durante unos minutos antes de volver a la carretera. Proseguí la marcha con el coche a un ritmo pausado; el camino seguía descendiendo por el puerto de montaña hasta llegar a un pueblecito pesquero impresionante, de los que te oprimen el corazón cuando lo ves por primera vez.

Una vez asentada en aquel lugar idílico (por un precio más que asequible), decidí dar una vuelta y estirar las piernas. El verde de la vegetación frondosa se reflejaba en el azul del mar y los colores variopintos de las casas aportaban una gracia y alegría especial al horizonte. Definitivamente, había escogido un lugar perfecto para desconectar.

Me senté en una terraza cercana a la playa a disfrutar de un delicioso café. La tarde soleada comenzaba a desaparecer y el fresco se empezaba a sentir en la piel. Después, cuando me disponía a leer el último libro que había comprado en mi reader, mis ojos desviaron la atención hacia un chico sentado en otra mesa. Debía de tener más o menos mi edad y era bastante atractivo.

«No has venido a este pueblo perdido del mundo para esto», dijo mi incipiente parte racional. Volví a intentar prestar atención al libro y di un sorbo al café, pero comencé a plantearme qué podía hacer aquel chico solo en medio una playa del norte. «Quizás está aquí por el mismo motivo que tú», pensé mientras me centraba de nuevo en la lectura y lo miraba de reojo al mismo tiempo.